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Es
un proyecto de vida que implica acrecentar progresivamente la
docilidad al Espíritu, la confianza en María -madre
y educadora- y el sentido eclesial.
Esta forma de vida integra la consagración por medio de
los votos, la vida fraterna en común y la dedicación
al ministerio específico.
Es, en realidad, el ministerio de la enseñanza el más
digno, el más noble, el más meritorio, el más
beneficioso, el más útil, el más necesario,
el más natural, el más razonable, el más
de agradecer, el más agradable y el de mayor gloria.
La identidad del educador calasancio es ser Cooperador de la Verdad,
o sea, vivir y servir simultáneamente a Cristo en la misión.
Del ministerio escolapio depende la felicidad futura de cada educando
y la reforma de la sociedad.
La educación impartida ha de ser completa, integrando las
letras y ciencias con la doctrina y piedad cristianas, siendo
ésta última prioritaria.
En el ministerio educativo hay que atender principalmente a los
pobres y a los niños desde los primeros años.
San José de Calasanz
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