| |
|
Todos se esfuercen de tener la intención recta, no solamente acerca del estado de su vida, pero aun de todas cosas particulares; siempre pretendiendo en ellas puramente el servir y complacer a la divina bondad por sí misma, y por el amor y beneficios tan singulares en que nos previno, más que por temor de penas ni esperanza de premios, aunque de esto deben también ayudarse. Y sean exhortados a menudo a buscar en todas cosas a Dios nuestro Señor, apartando, cuanto es posible, de sí el amor de todas las criaturas por ponerle en el Criador de ellas, a Él en todas amando y a todas en Él, conforme a la su santísima y divina voluntad
Toma, Señor
Toma Señor y recibe,
mi memoria, mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber y poseer;
Tu me lo diste, a Ti Señor lo torno.
Dispón de todo a tu voluntad.
Dame Tu amor y Tu gracia,
que con ello me basta. Amén.
San
Ignacio de Loyola.
|