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La
Misión de África Central es obra divina porque lleva la marca
del adorable sello de la cruz, como las más santas obras de Dios
que desde los primeros siglos de la Iglesia surgieron para alegrar
y embellecer a la venerable esposa de Cristo... En esta gran Obra
se ha manifestado, se ha visto claramente, el dedo de Dios. Se
trabaja con las manos y con la cabeza, se viaja a pie o en canoa,
se estudia, se suda, se sufre, se goza: esto es lo que quiere
de nosotros la Providencia. Quisiera tener a mi disposición cien
lenguas y cien corazones para hablar a favor de la pobre África.
Bien lejos de desanimarme (aunque yo mismo he estado a punto de
morir, y esta vez es la 14 en 21 años), siento en mí un coraje
de león y estoy más seguro que nunca de triunfar en mi obra, la
más vasta, difícil y laboriosa del universo entero.
San Daniel Comboni
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