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A
ti te invoco, Dios Verdad, en quien, de quien y por quien son
verdaderas todas las cosas verdaderas. Dios, Bondad y Hermosura,
principio, causa y fuente de todo lo bueno y hermoso. Dios, de
quien separarse es caer; a quien volver es levantarse; permanecer
en ti es hallarse firme. Dios, darte a ti la espalda es morir,
volver a ti es revivir, morar en ti es vivir. Dios, a quien nadie
pierde sino engañado, a quien nadie busca sino avisado:
a quien nadie halla sino purificado. Dios, dejarte a ti es perderse;
seguirte a ti es amar; verte es poseerte. Dios, quien nos despierta
la fe, levanta la esperanza, une la caridad. Te invoco a ti, Dios,
por quien vencemos al enemigo. Dios, por cuyo favor no hemos perecido
nosotros totalmente. Dios que nos exhortas para que vigilemos.
Dios, por quien discernimos los bienes de los males. Dios, por
quien evitamos el mal y seguimos el bien. Dios, por quien no sucumbimos
a las adversidades. Dios, a quien se debe nuestra buena obediencia
y buen gobierno. Dios, por quien aprendemos que es ajeno lo que
alguna vez creímos nuestro y nuestro lo que creímos
ajeno. Dios, gracias a ti superamos los estímulos y halagos
de los malos. Dios, por quien las cosas pequeñas no nos
empequeñecen. Dios, por quien lo mejor de nosotros no está
sujeto a lo peor. Dios, por quien la muerte será absorbida
con la victoria. Dios, que nos conviertes. Dios, que nos desnudas
de lo que no es y vistes de lo que es. Dios, que nos haces dignos
de ser oídos. Dios, que nos defiendes. Dios, que nos guías
a toda verdad. Dios, que nos muestras todo bien, dándonos
la cordura y librándonos de la torpeza ajena. Dios, que
nos vuelves al camino. Dios, que nos llevas hasta la puerta. Dios,
que haces que sea abierta a los que llaman. Dios, que nos das
el Pan de la vida. Dios, que nos das la sed de la bebida que nos
sacia. Dios, que nos purificas y preparas para el divino premio,
acude propicio en mi ayuda.
San Agustín
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