(La Hermandad) es una obra puramente sacerdotal. Es el sacerdote en el mundo, pero sin querer ser más que sacerdote... Y el construir este espíritu sacerdotal en un estado permanente forma la esencia y la naturaliza de nuestra Obra. Ahora bien, y notadlo: ese espíritu dificilísimamente lo hubierais conservado individualmente....
Ningún presbítero puede cumplir cabalmente su misión aislado y como por su cuenta, sino sólo uniendo sus fuerzas con otros presbíteros, bajo la dirección de los que están al frente de la Iglesia.
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