Mucho ha sido mi amor a la juventud. Desde el día en que, recién ordenado, se me colocó en el Instituto, como profesor y como secretario, he tenido interés por la juventud varonil. Aunque no hubiera sido por mi natural afecto, la experiencia de la importancia que tiene este campo, los resultados de gloria de Dios y bien de la sociedad, y por lo tanto de bien de la juventud, serían bastante motivo para mirarla con predilección.
|