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El
año 2008 dedicamos la oración vocacional a los sacerdotes diocesanos
y el presente 2009 a los SACERDOTES EN FRATERNIDAD.
Con
san Agustín se inaugura una forma estable de vida en la Iglesia:
las fraternidades de presbíteros. La perspectiva comunitaria de
la fe que nos legó san Agustín desde la propia vivencia de la
dispersión hacia la unicidad se fue haciendo fuerte a lo largo
de la historia de la Iglesia.
Para
los doce meses de este año hemos elegido trece testigos de esta
vida entregada al Absoluto desde el ministerio pastoral. En orden
cronológico:
- San Agustín (354-430)
- San Benito (480-547) y
- San Bernardo (1090-1153)
- Santo Domingo de Guzmán (1171-1221)
- San Francisco de Asís (1181-1226)
- San Ignacio de Loyola (1491-1556)
- San Juan de la Cruz (1542-1591)
- San Camilo de Lelis (1550-1614)
- San José de Calasanz (1558-1648)
- San Vicente de Paúl (1581-1660)
- San Antonio Mª Claret (1807-1870)
- San Daniel Comboni (1831-1881)
- Beato Manuel Domingo y Sol (1836-1909)
Todos ellos ha sido llamados por el Señor a desarrollar
una misión en la Iglesia y en el mundo. Todos ellos han sido llamados
al sacerdocio. Todos ellos han pasado por pruebas hasta comprender
que para Dios no era tan importante la tarea, aunque objetivamente
lo era, como el camino de santidad, el camino de unión con Jesucristo.Pero
todos ellos vivieron una experiencia de fraternidad muy singular.
Algunos la vivieron desde los conflictos y las humillaciones como
san Francisco de Asís, san Juan de la Cruz o san José de Calasanz.
Pero estaban convencidos de Cristo, repetían con san Pablo: Mi
vida es Cristo y ahí lo tenían todo.
El Beato Manuel Domingo y Sol, luchó denodadamente para que el
grupo de sacerdotes que dirigía fueran sacerdotes y sólo sacerdotes
unidos en hermandad. Así lo ha considerado la Iglesia a los 125
años de fundada esta asociación de sacerdotes diocesanos.
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