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Día
tras día, Señor de la vida,
¿te
podré yo mirar frente a frente?
Juntas mis
manos,
¿te
miraré frente a frente,
Señor
de todos los mundos?
Bajo
tu cielo inmenso,
en silencio
y soledad,
con humilde
corazón,
¿te
miraré frente a frente?
En
este trabajoso mundo tuyo,
hirviente
de luchas y fatigas,
entre las
presurosas muchedumbres,
¿te
miraré frente a frente?
Cuando
mi obra haya sido cumplida en este mundo,
Rey de reyes,
solo ya y silencioso,
¿te
miraré frente a frente?.
Tagore,
Ofrenda lírica 
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