|
Contigo se ha cruzado mi mirada
allá,
cuando pasaste en mi sendero,
dejé
barcas y redes, fui ligero,
fascinado
en la voz de tu llamada.
Seguro
ya en tu amor, corro sin nada,
cantando
al viento, libre...; sólo quiero
ser de tu
Luz testigo, ser lucero;
y dejar a
tus pies mi alma sellada.
Bendecir,
perdonar y dar la vida.
Con María
anunciar tus maravillas.
Ser ofrenda
de amor, beber tu suerte.
Hazme
ser corazón, llama encendida,
mano abierta
que arroja las semillas...
y dormir
en tus brazos para verte.
María José Rojo 
|