|
Querías conocer de cerca al hombre,
querías
conocerlo desde dentro
tener de
sus pasiones experiencia,
a qué
saben las lágrimas, los besos.
Por eso te
entrañaste, te encarnaste,
te hiciste
uno de tantos, de los nuestros.
Fue un amor
voluntario el que obligaba,
tiranía
de amor, amor inmenso.
Venías
desarmado, empobrecido,
solidario
con pobres y pequeños.
Venías
a servir, no a ser servido,
traías
medicinas, vino, ungüento,
y panes abundantes,
panes vivos,
porque había
muchísimos hambrientos.
Te hiciste
pobre para hacernos ricos,
para darnos
salud te hiciste enfermo.
Hombre eres
del amor y de la gracia,
venid
a mí, decías, vuestro Siervo.
Rafael
Prieto Ramiro 
|