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Voy a pasar la vida
más
o menos inútil,
más
o menos poeta.
No habré
tenido un hijo.
No habré
sido magnate ni gerente de lucros,
ni albañil
o mecánico.
Habré
plantado unos contados árboles
y habré
escrito unos libros, muchas cartas,
hojas hijos
al viento.
Procura
que la Gracia y la Ternura
llenen de
vino nuevo...
tu ánfora
de barro.
Dios mide
a su manera la eficacia.
Ama a todos
los hijos de los hombres.
Di tus palabras
como las semillas
que mueren
pero brotan.
Haz de tu
corazón célibe solo
un ambulante
hogar desatrancado,
una lona de
circo bullanguero.
Deja las digitales
de tus pies peregrinos
como besos
en llama solidaria
sobre la carne
de la Madre Tierra.
Posa tus ojos,
tibios ya de ocaso,
como lumbres
de aceite, acurrucadas
en la vigilia
universal del Tiempo.
Casaldáliga 
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