Febrero 2012



Sonrisas
Una mujer y sus hijos descansan de su trabajo de limpieza en uno de los vertederos en Ciudad de México. Yuri Cortez / AFP

    Dice el pie de foto que se trata de una mamá y sus hijos que están descansando de su trabajo de limpieza al llegar al vertedero. Si tienen trabajo, se puede sonreír. Si están asegurados, se puede sonreír. Si tienen casa con agua caliente y calefacción, se puede sonreír. Bien. Pero y, ¿si no es así?, ¿se puede sonreír? De todas formas os diré que a mi no me parece que esas sonrisas provengan de semejantes causas. Porque conozco las sonrisas de cuando uno tiene trabajo, con previsión de la seguridad social y pensión, días de vacaciones en el contrato laboral, vivienda con agua corriente y caliente, coche y muchos más aparatos electrónicos. Y esa no es la sonrisa de las gentes de la foto.

     ¿Entonces de donde nace? Fíjense un poco. El niño que está en el centro de la foto de pelo lacio mira de frente desde su inocencia (no desde su ingenuidad). Tiene un gesto muy infantil, con su manita sucia se agarra el labio y saca un poco la lengua. ¿Será que su sonrisa nace del alma? Recordaba aquella florecilla de san Francisco de Asís sobre la Perfecta Alegría y me hacía pensar en la alegría de los pobres. Vocación a la alegría que nace de dentro, de ofrecer una sonrisa en medio de tantos plásticos rotos, de comunicar humanidad en medio de los desastres. Vocación a la sonrisa paciente aun en medio del dolor.

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De la realidad de lo que nos rodea, vienen las llamadas de Dios.
Son unos estupendos intermediarios porque de pronto me comprometen en una necesidad, pero luego me van transformando en lo mejor de mi mismo y, por fin, se van haciendo trasparentes hasta el punto que descubrimos de donde viene la voz que habíamos escuchado.
Las fotos nos acercan a la realidad y de ahí hay un paso a entender que me llaman a algo más que a mirar y observar la realidad.
      Aquí tenéis
FOTOVOC, la llamada que me viene de la fotografía. Cada mes nos encontraremos con una fotografía del mes precedente de algo que ha ocurrido. Quizá acontecimientos sobresalientes, las más de las veces pequeñas cosas apenas percibidas por los que vemos el telediario. Os deseo que encontréis la LLAMADA y os pongáis en camino.